Hola,
Quiero hacer con lo que escribo lo que a mí, como autora, me dé la real gana. Quiero que lo que escribo esté disponible en Internet, que se pueda compartir, que quien quiera pueda desarrollar a partir de él lo que le apetezca, aunque respetando la autoría original, y comprometiéndose a compartir igual.
Supongamos ahora que por el mero hecho de colgar unos contenidos en Internet, mi proveedor de servicios pasara a ser copropietario de lo que escribo por 50 años. Eso me impediría hacer con mi blog lo que yo quisiera, porque ya no sería mío... ese proveedor tendría algo que decir (nuesssssssstro, todo nuesssssssssssstro, tessssssssssoro...). Es decir, se me prohibiría usar una licencia Creative Commons, se me impediría compartir libremente lo que yo hago con parte de mi tiempo libre, mi obra (si se le puede llamar así a las tristes letras que escribo de cuando en cuando). Lo más triste es que supuestamente lo hacen en MI nombre, cuando yo tengo muy claro que no necesito que nadie me diga lo que tengo o no que hacer con lo que escribo; especialmente teniendo, como tengo, muy claro que no quiero que se quede en el disco duro de un ordenador o en un cuaderno cuadriculado de tapas rojas. Quiero dejarlo por aquí, porque la cultura (bueno, el contenido de este blog no puede estrictamente catalogarse como cultura, vale; pero al menos entra en la categoría de ocio y esparcimiento) no es solamente de quien pueda pagarla.
Y sobre todo, no quiero que nadie decida por mí lo que debo o no hacer con mi obra, o mejor dicho, no creo que nadie esté más capacitado que el propio autor de una obra cultural para decidir cómo quiere ese autor que se difunda su obra. Cobrando por impedirle hacer lo que le dé la real gana con su esfuerzo. Quien pone al dinero como bandera de protección de la cultura y la "propiedad intelectual", no busca ayudar a nadie. No busca defender que la cultura sea accesible para todos. No busca defender los intereses del autor, porque no les permite libertad de publicación a aquellos que, por los motivos que sean, no quieren que se comercie con su obra. Ese alguien que tan bueno dice ser, en realidad sólo busca dinero, lucrarse.
Uno podría pensar "Qué exagerada es esta naranjilla, si eso no va a suceder nunca, vaya paranoica"... Pero parece ser que alguien está dando los pasos necesarios para que esto suceda. José Cervera lo cuenta muy claramente en su weblog: leed, por favor, lo que se debe saber acerca de estos depredadores de la cultura y su infinita avaricia.
Un besote







emanuelle
29 sep 2005 | 08:13 PM
es asi, pero fijate que no todos los autores piensan lo mismo, mira sabina:
http://www.escolar.net/MT/archives/2005/09/joaquin_sabina.html
agente_naranja
29 sep 2005 | 08:21 PM
Hola,
Emanuelle, mi diatriba no va contra los artistas, sino contra los intermediarios. Al fin y al cabo, el creador de la obra debería ser el que decidiera cómo abrirla al público: vendiéndola, regalándola, o como le apeteciese. El tema está en que esos intermediarios son los que deciden por el resto; y ahora también quieren decidir por aquellos que ni siquiera tenemos un contrato firmado con nadie.
Eso es lo que me duele. Que decidan unos cuantos en nombre de todos, y sólo para ganarse ellos unos cuantos milloncejos.
Un besote
manuel h
30 sep 2005 | 12:32 AM
están locos, estos romanos!
y nos están jodiendo